Un ex guerrillero le imputó un infundio mayor a Sigifredo López, una gestión no creíble para hundirlo. Dijo que el ex diputado le ofreció el secuestro de sus colegas al ELN, y al no lograrlo le ofreció la “idea” a las Farc. Voy a centrar las reflexiones sobre dos interrogantes, 1) ¿Existía una alianza de guerrillas entre 1999 y 2002? Y 2) ¿Es creíble una alianza o colaboración entre el ELN y las Farc para el caso de los diputados?
De manera documental se puede afirmar que para abril de 2002 y durante los tres años anteriores no existía una alianza de las guerrillas porque acababa el país de vivir un largo período de despeje en la zona del Caguán, dominada por las Farc desde enero de 1999, tres años y dos meses donde la soberanía no la ejerció el Presidente de la República ni la Fuerza Pública, en aras de concretar un proceso de paz. Las Farc ejercieron el control y no compartieron esa gabela con el ELN.
El ELN al quedar “invisibilizado”, sin zona de despeje propia, decidió realizar incursiones que le dieran notoriedad, en nada consultadas con las Farc, como el secuestro de 156 feligreses de la Iglesia La María, o el secuestro de 55 personas en dos restaurantes del Kilómetro 18, en inmediaciones de Cali, que indican claramente que actuaban sin alianza.
Podría afirmarse que el secuestro de los diputados, por esos meses, obedeció a una respuesta de las Farc contra el agonizante gobierno de Pastrana por haberles quitado la concesión del Caguán. Desde finales de 2000, el “Mono Jojoy” había dado instrucciones de secuestrar a miembros de la clase política, pasando así de los secuestros comunes y extorsivos, a los políticos. Esta clase de secuestro la concibieron también para vincular directamente a la clase política dentro de la guerra, hacerle sentir miedo y para castigarla.









